miércoles, 8 de junio de 2011

Bodegas Naia en Rueda:un bello cisne entre bandadas de patos

Viñedos de Naia en La Seca

Eulogio y Cristina, mostrándonos
la bodega

Gracias a mi colega y amiga Laura Grani ayer tuve el placer de disfrutar de una agradabilísima visita a Naia, una de las bodegas de Rueda que, pese a su juventud, está pegando muy fuerte en cuanto a premios y a acogida del público. Quienes me conocéis sabéis que no soy muy amiga de la uva verdejo pero el tratamiento exquisito que le dan en Naia ha cambiado, si no por completo, la percepción que normalmente tengo de esta variedad. Sobre todo con Naiades, la gama alta de la bodega, donde la madera se funde con delicadeza en los aromas y sabor del vino.
Cuando uno visita una bodega recibe siempre una clase magistral de cómo hacer vino, y en este caso, del bueno. Las explicaciones de Eulogio Calleja, director técnico de la bodega, y de Cristina, la joven enóloga, fueron tan amenas como didáctivas. El mal tiempo nos impidió una visita más extensa a pie de viñedos que, al final, aprovechando un claro, pudimos visitar breve pero instructivamente. Naia, una bodega que por nombre uno podría pensar que se encuentra en plenas Rías Baixas, debe su apelativo a un cartel de una localidad gallega que los socios vieron en una estancia por aquellos lares. Un nombre que ha dado mucho juego a la bodega a la hora de bautizar a su mejor vino, Naiades, remitiendo a las ninfas de la mitología griega hijas de Zeus, o al joven más chispeante y divertido como K-Naia.

En plena cata

Como compañeros de viaje la discreta, aunque siempre certera cuando del mundo líquido se trata, Raquel Pardo y el afable y cariñoso Segundo López, entre otros, pusieron la nota de sapiencia vitivinícola que en este tipo de escapadas siempre se agradece.


A pie de viñedos
La visita a la bodega culminó con un ágape digno de reyes con las viandas a la brasa: unos gigantescos carabineros, un mero rosado, pez mantequilla (hasta la fecha, como creo que al igual que la mayoría de los comensales, solo lo había probado en crudo) y una ensalada variada acompañando a los frutos del mar.

Carabineros a la brasa por el maestro de las barbacoas (y de los vinos)  Eulogio Calleja
Todo regado, ¡cómo no!, por los tres vinos de Naia (K-Naia, Naia, y Naiades) y por dos tintos espectaculares, también del grupo pero de otras bodegas de la tierra de Zamora y la Ribera del Duero, como son Cenit y Dominio de Atauta, obra ambos de una jovencísima enóloga de nombre Almudena Alberca, pero esta ya es otra historia.

Foto de parte de la 'familia'

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